lunes, 30 de diciembre de 2013

1.satélites


brillante ocaso.bytino


1. satélites

Dos palabras: "¡Dios mío!". Y las digo así, al ver lo que veo, al oír lo que escucho y al leer lo que leo. Produce verdadero pavor comprobar, una y otra vez, como esos listillos graciosos, que proclaman cada vez que abren su boca, o, plasman sus asombrosas noticias en un papel; nos llenan la cabeza de inmundicia sin que les invitemos a nuestro espacio privado. Esos mismos que cuentan verdades o mentiras, según la conveniencia del momento, con tal de que se les escuche o se les lea, porque no hay quien les tape la boca, ni quien les quite la pluma, parapetados en su todopoderosa libertad de expresión. Medios de comunicación que, a todas horas, intempestivas o madrugadoras, nos convierten en computadoras acaparando su atención y almacenando su información; para sonreír, llorar, protestar o maldecir, esas noticias recién horneadas que acaban de salir a borbotones para ser las primeras. Son como una amalgama de sustancia pegajosa que, te invade y te atrapa, impregnando tu cerebro, convirtiéndolo en goma de mascar que, crece y crece sin parar, hasta casi llegar a explotar.
Les encanta hablar de explosiones, guerras, desastres y traiciones. De políticos ladrones, de asesinos sin escrúpulos, de mujeres maltratadas, de miserias y de pobreza. De personas que nadan en la abundancia, de recursos que se agotan, y de otros inagotables que se emplean en la conquista del espacio, mientras millones de personas se mueren por falta de alimento y medicinas. Hablan y escriben de lo más doloroso, tierno o malicioso, para que no dejemos ni un segundo, de prestar atención a las inmundicias que, nosotros mismos producimos y sus hipnóticas sonrisas  nos regalan plasmadas en la noticia de última hora, sobre nuestras miserables vidas, en esta sociedad de consumo absurdo en medio de un torbellino sin rumbo.
Esos listillos graciosos, nos recuerdan, sin parar, quienes somos y lo que hemos conseguido durante nuestra existencia conocida: Fuimos creadores, inventores, constructores, guerreros forjadores de imperios... hasta llegar a ser, lo que hoy somos. ¡Dios mío!: “simples cerebros atrapados en una amalgama de sustancia pegajosa insensibles a cuanto nos rodea, intentando pasar desapercibidos, antes de recibir, cualquier día al despertar, la noticia final que llegará a nuestros oídos con, al menos, un mes de retraso”:
“Todos los satélites de telecomunicaciones que orbitaban sobre La Tierra, han sido barridos, destruidos, arrasados por una nube incandescente de partículas solares producida por la explosión de magma más destructiva jamás conocida en el astro rey. El progreso en la humanidad, retrocede cien años en pocos segundos. Las próximas generaciones, volverán al lápiz y al papel, a la imprenta, a la radio... Internet, móviles, televisores y todo tipo de aparatos inventados para funcionar a través de las ondas de los sistemas de posicionamiento global extraterrestres por medio de los desaparecidos satélites, hoy solo nos servirán como objetos decorativos en nuestras casas”.
 ¡Dios mío, que desastre!

Noticia reciente: El sol emitió una fuerte erupción de clase X1,4 que causó innumerables problemas de comunicación en muchos lugares de la Tierra.

Fuerte erupción solar interfirió con las comunicaciones en la Tierra

La calificación X1,4 significa que la reciente explosión pertenece a la clase de las más fuertes. El pasado febrero fue detectada otra erupción del mismo tipo, que fue calificada como X5 y fue la explosión solar más fuerte de los últimos dos años. ¿Será un aviso a esa parte insensible y prepotente que dirige el destino de la humanidad?