el sol que alumbra mi hogar.bytino
33.un largo y limpio camino
Negro
azabache envuelto en manto blanco inmaculado que enciende los deseos
enganchados de cientos de seres que, como ilusos, intentan demostrar su solidez
mental y total madurez con un gesto para la galería. Empezando así, sin más, a
llenar de porquería inmunda, ensombrecedor hollín funerario, sus inocentes
depósitos de aliento.
Se
instalan las arañas que trabajan incansables, tejiendo sin parar el manto que
cubra hasta el menor resquicio de respiro. Y yo me pregunto como curioso intrigado,
con tan solo una vez haberlo probado, ¿qué placer tan deseado puede albergar el
humo inhalado?
Esas
arañas que incansables pasean por la garganta, escalando las escarpadas grutas
íntimas de la vida, produciendo un cosquilleo insoportable que invita a
expulsarlas desgañitándose sin parar, hasta casi llegar a vomitar.
Pero
ellas, asidas a su red, cada vez más tupida y alimentada, esperan pacientes a
cubrir el más mínimo haz de luz que atraviese su dominado territorio conseguido
sin lucha, regalado por su hacedor.
Si
viajamos en el tiempo retrocediendo, podremos recordar un pecho joven,
resistente hasta la extenuación. En él, se albergaba un campo florido, henchido
de claridad, limpio de penumbras. Un mal día como jugando a ser mayor,
intentándose demostrar a sí mismo y a los demás su insuperable personalidad,
convencido de poder igualar con creces las sonrisas dibujadas en los labios de
quienes veían con mofa, como esa primera vez le daba opción a engrosar las
listas sin fin, de quienes como ellos, "herederos-traga-humos-y-prisioneros-alimentadores-de-arañas",
comenzaba el periplo por su larga andadura regalando el primer encaje, después
de un tímido y tosido rechazo, a las que iban a ser sus invitadas, hasta el
suspiro final.
Y
así aparecen, como misteriosas artistas invitadas, saliendo entre espesas
brumas, enigmáticas, oscuras, incansables, pacientes, dispuestas a triunfar en
el que será su solitario y único objetivo: "la lucha de la cual se saben
seguras triunfadoras". Su propio fin será el final del vencedor. Con él
terminarán su cometido de negro destino en el que se sumergirá el mundo, la
vida que las albergó y que tan bien alimentadas las mantuvo.
De
este modo, el pecho resplandeciente que tantas bocanadas de aire fresco
disfrutó, se convertirá en chimenea humeante sin deshollinador que, al menos de
vez en cuando, libere su suciedad.
Devastador incendio que
cuál muro impenetrable de neumáticos ardiendo, se alza espeso ante sus
arquitectos, dispuesto a ser tejido cuantas veces se precise, hasta conseguir
convertir la luz en oscuridad, la vida en moribundo deambular por los
callejones sin salida de la tómbola a la que se juega orgulloso y altivo, para
conseguir el premio a lo divertido o el respeto del amigo, y se termina
perdiendo el aliento, con los pulmones podridos, la garganta desgarrada y el
despido anticipado por haber convertido en un basurero infecto, maloliente y
corrompido, aquello que brotó sano, envuelto en un cielo estrellado de luz y
color, sin lugar para la penumbra del gris o la ceguera del negro. Solo el
azul, el rojo, el amarillo, el verde de la esperanza futura, emergían
deslumbrantes, como arco iris de lluvia, dispuesto a andar… un largo y limpio
camino.