sábado, 10 de diciembre de 2016

navidad



nieve de navidad.bytino


31.navidad


Los copos de nieve caían del cielo lentamente. Desde la ventana veía como un manto blanco lo empezaba a cubrir todo, la hierba, los árboles, los tejados de las casas del pueblo… El humo de las chimeneas salía formando nubes blancas en el cielo. Calor de hogar.
Él miraba y escuchaba el chisporroteo de la leña al arder, casi hipnotizado con los amarillos, rojos y anaranjados por la danza que dibujaban las llamas. Estaba adornando un precioso árbol de Navidad. Sus padres reían gozosos y él se sentía feliz cada vez que colgaba una bola brillante en las ramas del árbol. La casa olía a dulces y sopa recién hecha. Su querida abuela era, “¡la mejor cocinera del mundo!” El corazón le latía saltarín y contento, se sentía el niño más afortunado y alegre por poder estar con las personas que más quería disfrutando la Navidad.
…Abrió sus ojos y al instante, brotaron de ellos lágrimas sin consuelo que recorrían sus mejillas. Sentado en el suelo, descalzo, harapiento, con la boca seca y hambriento, sin fuerzas para levantarse, veía caminar a la gente, sin rumbo en aquel lugar desolado. Casas derruidas, atmósfera polvorienta, dónde se mezclaban gritos de dolor, llantos y súplicas de ayuda. Madres con bebes en sus brazos y niños agarrados a sus manos o a su sucia falda mirando hacia arriba, suplicando agua y comida que les aliviara el hambre y el dolor. Caras llenas de terror y de tristeza mirando al cielo en busca de un milagro salvador. Su mirada veía un escenario de miseria en el día más hermoso del calendario.
Cerró de nuevo los ojos, apretando sus párpados para borrar esa imagen y volver a su nieve blanca.
—¡Abre los ojos! ¡Vamos despierta! ¡Agua, agua! ¡Por Dios, un poco de agua! Es solo un niño. Ya se han ido demasiadas vidas.
…Estaba frente a la chimenea. El fuego danzaba alegre entre la leña. Sus padres y sus hermanos reían. El árbol de Navidad había quedado precioso, “¡era tan bonito!”, con sus adornos y sus luces de colores parpadeando. La nieve seguía cayendo tras la ventana y su abuela gritaba:
—¡Todos a la mesa! ¡La comida de Navidad está lista! ¡Vamos, vamos, que se enfría!
Él apretaba más y más sus párpados. No quería abrir sus ojos y ver desaparecer la nieve.
...—¡Por Dios, un poco de agua! ¡Se nos va!, ¡se nos va!
Alguien con un chaleco reflectante lo sostenía entre sus brazos, lo apretaba contra su pecho y lo mecía con ternura repitiendo una y otra vez: “¡Se nos va!, ¡se nos va!”, con la cabeza agachada y las lágrimas cayendo al suelo por su impotencia ante lo inevitable.
Aquel niño se moría entre escombros y llantos de dolor, al igual que miles de niños, mujeres y ancianos, por culpa de una absurda guerra entre hermanos en muchos lugares del planeta. Imágenes que él veía a diario en las noticias y, golpeaban con tristeza su corazón.
“Hoy es un día de paz y alegría. Todos los días de nuestra vida, deberían ser como hoy para los niños”.
…De repente, sus ojos se abrieron. Se oía la música alegre de las panderetas, zambombas y villancicos. Estaban sentados a la mesa decorada con velas y adornos navideños, sonrientes y felices. Se levantó de la silla y se acercó a su abuela. La abrazó y la besó con todo su cariño.
—Te quiero abuela. Todo está delicioso.
…Los copos de nieve caían tras la ventana.

viernes, 9 de diciembre de 2016

quiero ver



sentado en la terraza.bytino


30.quiero ver


Quiero ver un campo lleno de flores, disfrutar de sus olores, de su belleza y de sus colores. Rodeado de naturaleza, en una casita de madera y de piedra, al lado de un río que baje serpenteante y cantarín, cruzando bosques de sauces y alamedas, saltando las rocas y guijarros desde las montañas nevadas que se divisan a lo lejos, hasta llegar a los prados verdes de un valle que se extiende hasta perderse en el horizonte.
…Que la música siga sonando mecida por el viento: el trinar de los pájaros, el murmullo del aire acariciando la hierba, las ramas y las hojas de los árboles, el sonido del agua limpia y cristalina de la vida en arroyos y fuentes, la partitura celestial que interpretan los animales en los montes y la música embriagadora de las olas del mar.
Quiero ver un mundo verdadero, en el que solo exista la esencia de lo real y nada manche su auténtico significado; en el que  la vida y la creación desarrollen su cometido y su belleza. En el que su cielo, su tierra y sus aguas sean el lugar perfecto y hermoso para el deleite de los elegidos que nacen y viven en él, disfrutando de sus maravillas. En paz, en armonía, donde la naturaleza se extienda en el infinito, los animales vivan en libertad, siendo queridos y respetados, y los corazones puedan latir henchidos de bondad, y las manos desnudas sean las herramientas que mantengan el origen del mundo, para ser la luz que más brille en el Universo de la creación.

Allí donde nada virtual exista. Todo eso… quiero ver.

martes, 6 de diciembre de 2016

quedarme contigo para siempre




vestido de invierno.bytino



29.quedarme contigo para siempre



En un día frío de invierno como hoy, contemplando las llamas danzarinas frente a la chimenea, añoro más que nunca tu presencia, y me sumerjo en la lectura perdiéndome en las profundas aguas refrescantes de tus recuerdos. Paso las páginas del libro, sin apenas reparar en la trama: "Un corazón olvidado, abandonado, destruido, por un ser despiadado que le prometió amor eterno". Sigo leyendo pero me pierdo en los detalles: "Las lágrimas corren como ríos por las mejillas de ella, que se siente traicionada por aquél al que amó apasionada y que hoy destruye sus ilusiones pretendiendo el perdón de la traición con solo dos palabras: lo siento". Mientras, yo me envuelvo en el celofán transparente que me permite ver las imágenes borrosas de un pasado feliz y un presente siniestro en un mundo sin ventanas por las que no entra el aire ni la luz, y en el que no existe una puerta de salida.
En mi torpe deambular por las líneas inconexas de la, a veces dolorosa narración, y otras de deseos y alegrías incontenibles, fluyen a borbotones en el laberinto de mi cerebro, recuerdos de tus ojos de miel, de tu sonrisa sincera, de tus besos sabor a primavera y también de la juventud perdida. Deseo borrar de mi horizonte, el presente siniestro y abrazar el pasado feliz que tanto echo a faltar en este día, frió de invierno, que aprisiona mis neuronas contra el suelo intentando escapar del pasado entre las páginas y las líneas de una historia que no consigo enhebrar en su aguja.
Te amé hasta el infinito. Me embrujaste con tu esencia y tu sonrisa, recorrimos juntos los senderos de nuestra piel hasta conquistar, apasionados y gloriosos, los tesoros del placer más deseado. Ahora, las arrugas del tiempo, las pasiones perdidas en el torbellino arrasador de ilusiones pasadas, de sonrisas sinceras jamás olvidadas, este mismo sofá en el que estuve pegado a tu piel al calor del hogar, me impiden que retome la trama frente a mis ojos. Sigo embaucado en los recuerdos de un pasado detenido, paralizado para siempre en las imágenes que aparecen y desaparecen como reflejos desdibujados en las aguas del río donde chapoteaban nuestras sonrisas. Un tormento que es una delicia que me embruja y viaja sin parar, arañando y acariciando las arterias de mi corazón.
Te amé hasta el infinito, y hoy no quiero terminar de leer este libro arrastrándome por la historia de alegrías y tristezas que danza sin rumbo entre sus páginas, aplastado por el asfixiante tormento de tus recuerdos.
En un día frío de invierno como hoy, contemplando las llamas danzarinas frente a la chimenea, y con las añoranzas de tus caricias pegadas a la piel; mi  deseo no es otra cosa que, viajar hasta los confines del tiempo para encontrarte y… quedarme contigo para siempre.

lunes, 5 de diciembre de 2016

por el viento



ventana atlántica.bytino


28.por el viento


Si pudiera elegir un deseo que se cumpliera, elegiría ser compañero del viento por un día. Un solo día. Para ver pasar la vida apacible siendo brisa o convirtiendo un mar en calma, con su soplo, en un temible escenario rugiendo enfurecido. Seguir su estela y volar entre montañas, acompañar el curso de los ríos, danzar en mares de olas inmensas, mecer la hierba en los prados o, hacer susurrar selvas y bosques... Ver pasar el mundo frente a mis ojos en diapositivas, como álbum de bellezas y desastres sin poder detenerme para juzgarlos. El viento no se detiene. Ulula y grita, acaricia y azota. Desata su furia en huracanes de castigo, o regala su sonrisa de aire fresco. Se desliza por los senderos y rendijas de la vida y sale de ella silencioso, sin despedirse, dejando atrás historias inacabadas o relatos interminables grabados en el tiempo para continuar su camino.
Un solo día a su lado me bastaría para comprender lo dulce y lo amargo de las cosas desde lo intangible de su existencia. Se escucha y se siente, se teme y se desea. Pasa invisible, sin rostro ni expresión que lo delate. Mece las hojas y los corazones regalando ternura, o desgarra y destruye rabioso, sin compasión, orgullos desmesurados y malicias arrogantes ante la impotencia humana que cree eternas sus creaciones alucinantes y sus miserias aberrantes.
Ante el viento todo es efímero. Él marca el tiempo y el olvido, pone límites a la vida y a los sueños, borra fronteras y estados porque él es quien abraza al mundo con ternura o quien lo oprime hasta dejarlo sin aliento. Nos da el respiro o el ahogo, el suspiro o el castigo, es música celestial o ruido estruendoso que atormenta. Es el pulmón de la vida, es el beso que se desea mirando al mar con los ojos cerrados, es la caricia en la piel hasta el final del camino deseado. Hoy elegiría ser compañero del viento por un día y hacer respirar al mundo en la calma que ha perdido. 
Somos viajeros del tiempo cargados de sueños y deseos fugaces transformados en tormentos, y enterrados para siempre... por el viento.

sábado, 3 de diciembre de 2016

me callo



luz, olas y arena, al amanecer.bytino



27.me callo


Tropiezo, pero no caigo. Me tambaleo y a trompicones recobro mi estabilidad. Oigo y veo tantas cosas últimamente, que es imposible desenredarlas de mi sobrecargado circuito cerebral. ¿Será que me siento transportado a otra dimensión galáctica? Es imposible absorber tanta información basura. La decadencia dialéctica en las ondas o en la imprenta es tan evidente y patente, que el disco duro de octava generación que transporta mi cabeza, no consigue captar signos de vida inteligente en ese tipo de gente.
Exceso de palabras que suenan muy parecido al sonido que emiten un rebaño de cabras. Hablan sin descanso exhibiendo eufóricos sus razones sin discusión; pero discuten, discuten sin parar y todos creen tener la verdad incontestable en sus palabras. Cualquier cosa es útil para no callar. Bla, bla, bla, bla, bla...
Mis ojos reciben las imágenes y los tímpanos de mis oídos enloquecen con los sonidos distorsionados, de quienes razonan la sinrazón sosteniendo sus opiniones incesantes con sus lenguas y cuerdas vocales cantarinas, que llegan como bancos de sardinas a los confines del océano de mi cerebro. Es él quien ordena a mis pies caminar más deprisa para alejarme y buscar la suave brisa que aleje y haga callar las interminables voces que lo condenan al silencio y lo convierten en preso mudo de la ignorancia estruendosa.
Paz y sosiego. El que mucho habla, mucho se equivoca. El circuito de mi cerebro convertido en crítico insonoro de sus deseos: ¿Cuándo comenzó a transformarse la palabra en la soga del verdugo que ahoga la inteligencia? ¿Fue la imprenta? ¿Fue la radio? ¿Fue el teléfono? ¿Fue la tele? Fuese lo que fuese es una carcoma destructora que no cesa. Nada detendrá la tempestad de palabras que salen huracanadas de cientos de millones de gargantas que, como ejército de hormigas convertido en marabunta, arrasa todo a su paso, sin piedad ni compasión alguna, a los ruegos y preguntas de quienes reclaman un segundo de silencio.
—¡Dígame!
—¡Hola de nuevo!
—¡Ah, eres tú otra vez!
—Sí, soy yo. ¿Cómo te fue ayer?
—Pues...
—Aquí está diluviando. ¿Qué tal el tiempo por ahí?...
Los minutos pasan sumando y sumando, inexistentes, con el teléfono móvil pegado a la oreja, hablando sin parar: del tiempo, de política, de la familia, del trabajo, de los amigos, de los vecinos, de chicas, de chicos, de estudios, de fútbol... cualquier tema es válido. No importa. ¡Habla!. La factura de este mes será de incrédula ruina escandalosa para unos, y de voluminoso aumento desorbitado de facturación para otros.
La tempestad de palabras viajeras por las ondas, impersonales y de pago, sigue su curso imparable en todas las formas, idiomas y rincones del planeta. El volumen de información sin ton ni son crece y crece y... crece. Los circuitos de mi cerebro mudo, echan humo, y las raíces de mi pelo se queman bajo el cuero cabelludo... “Mejor me raparé al cero”. “Un puñado de pelos chamuscados no queda nada estético”.
Me convierto en silencio y... me callo.

viernes, 2 de diciembre de 2016

la eternidad del Universo




un paraíso terrenal.bytino


26.la eternidad del Universo



Aquella luz bajaba del cielo como bruma que aparece de repente. Sentado, con la espalda apoyada en las piedras del puente, contemplaba asombrado, como la luz se acercaba lentamente hacia él. Ese lugar oscuro, apartado de la ciudad, donde solo podían verse las lucecitas en movimiento de una alejada autopista, ahora se convertía en el lugar más iluminado del planeta. Era como si empezara la función del mayor espectáculo del mundo en el teatro de los sueños y él fuera el artista principal de la obra. Todos los focos y las miradas estaban pendientes de su aparición en el escenario.
Hacía meses que había tenido que abandonar la habitación que ocupaba en una pensión de mala muerte. El motivo no fue otro que la falta de dinero. No pudo pagar el alquiler desde hacía varios meses. Su vida se convirtió en un mundo de desesperación que no podía ir peor. Abandonado por su mujer y sus continuos caprichos, sin poder mantener el ritmo de gastos en su casa, los de su mujer y los de sus dos hijas mayores de edad, que no tenían ninguna intención de emanciparse y mucho menos de trabajar, sino todo lo contrario, vivir de su esfuerzo y "a la sopa boba". Los gastos no paraban de acumularse: coche, seguros, hipoteca... imposibles de soportar después de un año sin empleo.
Ahora se encontraba allí, bajo unos cartones para protegerse del frío en esa noche gélida de invierno. Su casa convertida en un rincón bajo un puente. Sus pertenencias, la ropa vieja que llevaba puesta y unos zapatos con la suela desgastada que hacían que sus pies siempre estuvieran helados. Los bolsillos vacíos y por compañía los roedores y animalitos nocturnos que acostumbrados a su presencia, hacía tiempo que habían dejado de olisquear y curiosear entre los cartones que le protegían del frío.
Siempre fue un hombre alegre, con ganas de vivir, querido por todos los que le conocían. Una persona amable y positiva, dispuesto a ayudar cuando se le necesitaba. Pero esos momentos habían desaparecido en la lejanía. Conoció la tristeza, la más profunda, la que más duele, la del rechazo y el olvido. Su vida ahora era un simple agujero negro de interminable caída.
Tuvo que taparse los ojos con las manos para evitar aquella luz que le cegaba. Intentó ver algo entre las rendijas de sus dedos. No consiguió ver otra cosa que la intensa luz que caía sobre él. Lo que si notó es que su cuerpo perdía la gravidez; flotaba. Los cartones que le cubrían cayeron hacia los lados mientras se elevaba inmerso en la luz que lo inundaba todo. Subía más y más. Creyó estar soñando, o tal vez que su triste vida había terminado por fin.
Tras un instante interminable, entre el miedo y la esperanza, oyó cerrarse las puertas. Ante él un cielo inmenso de tenues azules, nubes blancas de algodón y millones de estrellas brillando como luciérnagas, salpicaban ese cielo hasta perderse en el horizonte de su visión. Casi sin darse cuenta, la luz se convirtió en claridad. Se vio rodeado de seres transparentes donde todo parecía una caricia incesante. Sus voces eran susurros, dulces susurros. El blanco y azul inmaculado del lugar, se fundía en la transparencia de los seres que le hacían sentirse tan bien.
Ya no recordaba nada de su pasado, era como si nunca hubiera perdido su casa y su familia. Esos seres le rodeaban con sus tiernas caricias y sus dulces voces. Esa era su casa y su familia, era su paz y su descanso ¡Sí! pensaba: "mi descanso eterno".
Al fin pudo oír con claridad los susurros.
—"No temas nada, eres un alma buena y pura. Tu cuerpo mortal descansa en la tierra. Ven con nosotros. Te espera… "la eternidad del Universo". 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

me rio a carcajadas



ria de vida y belleza.bytino


25.me río a carcajadas


Hoy me toca reír y me reiré a carcajadas.
A diario viajo en el metro, que es como viajar en el teatro de la vida, y veo tantas obras representadas a la vez que no sé a cuál de ellas prestar mayor atención: a la de aquel que grita a los cuatro vientos (es un decir, porque en el metro solo hay dos aires, el caliente o el frío, no hay elección, o te achicharras o te congelas), pidiendo en un mar de penas, una ayudita para su vida maltratada y la de sus cuatro hijos y su mujer, que esperan hambrientos su vuelta a casa con, al menos, una botella de leche y una barra de pan en la mano que sirva para engañar a sus estómagos vacíos, mientras rezan por que el banco tenga una brizna de piedad y no cumpla la amenaza del desahucio que les deje de patitas en la calle y los convierta en indigentes.
Luego está la de aquel otro, que acapara la atención de aquellos a los que, por desgracia, les tocó ponerse a su lado agarrados a la barra y sin poder escapar por ningún lado, porque el metro a esa hora punta, va de bote en bote y no les queda más remedio que aguantar la respiración hasta el límite de sus fuerzas. Por la cabeza de todos pasan mil cosas, pero la primera de todas es: "¡Será cerdo!, seguro que hace más de un mes que no se lava" o, "ahora me imagino lo que debe sufrir un condenado a muerte en la cámara de gas". Pero ese personaje carece de olfato y lo que él piensa es muy distinto: "¡Joder!, hoy creo que me he levantado con el guapo subido, todo el mundo me mira. ¡Qué éxito!".
En el gran elenco de actores, también están esas chicas, señoritas y señoras coquetas. Miran de reojo hacia todas partes escudriñando al género masculino: "Aquél me ha mirado. ¿Tendré el rímel corrido? No, no lo creo, he tenido mucho cuidado al maquillarme esta mañana. Seguro que le he gustado. La verdad es que el tío no está nada mal. ¿Será casado o soltero? Lleva un libro en la mano, seguro que es educado y amable. Me encantan los hombres intelectuales y cariñosos. No me importaría ligar en el metro con alguien así".
Se pueden ver desfilar a tu lado diferentes tipos de tribus: La de los ejecutivos venidos a menos, rendidos al transporte público; esos que dejan aparcado su BMW para ahorrar combustible y dar ejemplo (no sé a quién). Impecables en sus formas de vestir, trajeados, recién duchados, repeinados y envueltos en aroma de jardín. Y esa otra, la tribu de los "sin normas", sin un céntimo en el bolsillo, sin neuronas y sin ilusiones conocidas por carecer de masa cerebral aparente bajo su cráneo; apestan tan mal como el agarrado a la barra. Utilizan su piel como lienzos y se llenan de agujeros nariz, orejas, labios, lengua, cejas y lo que no se ve, para lucir arandelas y pendientes; rapados al cero o con greñas aceitosas que no han visto un peine ni en fotografía. Visten de una forma abstracta, porque ellos mismos son seres raros sin definición posible. Miran a todos los demás por encima del hombro como diciéndoles: "Sois unas antiguallas vulgares y oléis a rancio". Les encanta grabar su personal y orgullosa cultura, haciendo garabatos en los cristales del metro con la punta de su navaja; ellos le llaman a eso "huella inteligente", a esas ganas de hacer mal, yo lo definiría como “analfabetismo sin precedentes”. No cabe duda, pasarán a la historia más con pena que con gloria, gracias a su incalificable inteligencia de algo amorfo sin calificativo conocido hasta el momento, sin alma y, sin una brizna de masa cerebral.
¿Y los ancianos? ¡Pobrecillos! Carentes de energía, buscan con la mirada un alma caritativa que les ceda el asiento pensando: "Qué tiempos aquellos cuando las personas eran personas, ahora solo hay gentuza en el mundo. ¡Mira esa pareja de jovencitos!, ahí sentados tan descansaditos, con los auriculares pegados a los oídos escuchando música; o esa chica que no para de reír y hablar por el móvil. Nadie repara en nosotros; en que nuestras piernas y nuestras fuerzas ya no están para aguantar ni dos minutos de pie. ¡Si nuestros padres levantaran la cabeza! ¡Qué vergüenza de juventud!".
La megafonía no tiene desperdicio: "¡Mantengan sus pertenencias bien agarradas y no las pierdan de vista en ningún momento si no quieren salir del metro desplumados y sin ellas! ¡Este lugar es un nido de mangantes! Luego no digan que no les hemos avisado", o algo así.
En el cristal de enfrente me veo a mí mismo y me pregunto, qué papel represento yo en esas obras de teatro metropolitanas. Miro a la cara de cualquiera y no tardo en encontrar la respuesta: "Soy uno más de esta tribu; la que repite función dos veces al día. Una de ida y otra de vuelta. Veo pasar la vida de parada en parada y me divierto, como cualquier otro, observando a los demás. Ellos me miran a mí y juzgan mis miserias como yo juzgo las suyas. No soy más, ni menos, que cualquiera de esos que desgastan gran parte de su preciosa vida unos metros bajo tierra, escuchando las voces grabadas que anuncian la parada del tiempo recorrido, bajo las luces y las sombras del teatro de la vida en el suburbano".
Me río de mí mismo, y… me río a carcajadas.

martes, 29 de noviembre de 2016

esperando respuesta


tímido y brillante amanecer.bytino



24.esperando respuesta


Mi corazón palpita a cien por hora cuando los sentimientos revolotean como mariposas en el pecho. Uno no sabe qué dirección tomar de las muchas que marcan el camino a elegir. Y es que, me temo, que mis indecisiones hagan que cometa el siguiente error de los muchos que acarreo durante el recorrido por mi dubitativa y desdibujada vida. Sí, no sé cómo calificar mi paseo por este mundo. Siento que me perdí en algún punto del pasado y no hay forma de que ahora encuentre el camino certero del presente. Veo indicaciones, señales, por todas partes y ninguna de ellas me convence de que es por ahí por donde debo seguir mí destino. Quizás busco el punto perdido, y solo existe una coma insignificante que no me sirve de nada; ni tan siquiera para pararme a meditar. Seguramente será por el entramado enredado cual inmenso barullo,  de querer ser una flor, antes de ser un capullo.
Busco un amor y, frente a mis ojos, no veo más que espectros y sombras que se burlan de mis dulces palabras y mi mirada sincera. ¿Tengo cara de chiste acaso? ¿Tal vez es que soy incapaz de hacer creíbles mis sentimientos? o, simplemente, ¿se me ve allí arriba, como un ser inalcanzable, plantado en su pedestal con aires de suprema e incontestable superioridad y aureola de todopoderoso? Pues no; soy un simple mortal, la mar de simple. Es decir: un simplón simplista y simplificado sin remedio.
El mundo me parece maravilloso y, sin embargo, no hay manera de que me cruce con la maravilla que se pare ante mí y me sonría.
Sí, el corazón me palpita a cien por hora, y como no lo detenga, terminará estrellándose y maltrecho sin encontrar el taller que se ofrezca a repararlo. Y si eso ocurriera, tendría que preguntarme, ¿qué será de mi media maravilla en este mundo maravilloso?
Una pregunta exquisita, para un corazón que acelerado palpita… esperando respuesta.

lunes, 28 de noviembre de 2016

felicidad



moras gallegas.bytino


23.felicidad


Rememorando tiempos pasados, me envuelvo en mi disfraz de aventurero dicharachero, y recuerdo con nostalgia aquellos días en los que lo pasé fatal; luchando contra viento y marea intentando evitar ser “tocado y hundido”, deseando encontrar lo que buscaba y viendo cómo se alejaba cada vez más de mis dedos dormidos. Llegué incluso a rozarlo, pero se burlaba de mí sin compasión; una y otra vez, haciendo que me sintiera el más fracasado de los buscadores de deseos perdidos.
Mi aventura consistía en conseguir un sueño, sí; el sueño definitivo que cualquier aventurero sueña: llenar mi corazón de amor y pasión, y mis bolsillos  de diamantes o, billetes de quinientos euros. Quería llenar mí corazón con el amor de la chica más despampanante que solo en sueños se puede uno imaginar. Y mis bolsillos, que siempre andan llenos de agujeros, una vez zurcidos, llenarlos con el tesoro más deslumbrante que me proporcionara todos mis deseos materiales anhelados durante mí desapercibida existencia. Esos tesoros que siempre andan escondidos tras un escaparate, disfrazados de anuncio en la tele, o plasmados en cualquier revista para el disfrute de mis ojos, pero tan inaccesibles a mis manos y a mi cuenta corriente, cómo la chica despampanante del sueño.
Ese era el plan, pero resultó que mi gran aventura de almohada, se quedó en...  casi nada.
Ahora rememoro esos tiempos pasados y me parto de risa hasta que se me saltan las lágrimas. Sí, porque creí ser un patético y fracasado aventurero en busca de deseos inalcanzables, y al final resultó que lo conseguí sin necesidad de disfrazarme de pirata intrépido con pata de palo y garfio incluidos, irresistible a las damas.
Hay dos formas de alcanzar la suerte: ser más rápido que ella y llegar a tiempo al lugar donde se esconde o, plasmándola dentro de unos cuadritos con números.
Un día me acerqué a la administración de loterías y sellé un boleto.
Hoy ya no sueño. Don dinero es el mago de los deseos que aparecen ante mí, rodeados de sonrisas peloteras. Puedo comprar cualquier cosa que desee y hasta procurarme una vida saludable, relajada, confortable, feliz...  Ahora mi vida puede ser, solo con desearlo, un empacho de felicidad.
¿Quién fue el besugo que dijo?: "el dinero no da la Felicidad".
Pues yo diría que: "el dinero hace que la Felicidad te pida salir con ella". Esa tal Felicidad no es tan difícil de conquistar cuando estás forrado, te lo aseguro.
¡Que iluso! Todo resultó ser un segundo sueño que, como un intruso, se coló en el primero y principal. Mi consuelo es, que durante ese ratito del "sueño ocupa", conseguí conquistar a la señorita Felicidad, que no es otra cosa que, una chica despampanante y elegante, forrada de pasta hasta las orejas y con un deportivo que quita el hipo y, te convierte al verla, en un asombrado bobo dispuesto a ser su esclavo si te lo pide.
Digo yo: Qué demonios vería en mí, para volverse loca por mis huesos. ¿Por qué habré dicho "huesos"? En ese mismo momento, la chica bombón, se transformó en un perro grandísimo que me miraba como si yo fuera su comida de lata preferida, a punto de engullirme.
Es lo que tienen los sueños; no son fáciles de interpretar ni controlar. No tardé en abrir los ojos. Me levanté sobresaltado y sudoroso después de no parar de correr desesperado por los callejones de la ciudad, hasta conseguir despistar al "chucho" hambriento que me perseguía.
Menos mal que desperté. Fui al lavabo para refrescarme la cara y librarme del sueño peludo de cuatro patas. Al mirarme al espejo... allí estaba, justo detrás de mí. Era ella, la chica despampanante del deportivo y... ¡como Dios la trajo al mundo! No me lo podía creer. Yo soñando con una maravillosa chica como la del espejo y, resulta, que habíamos dormido en la misma cama y, ¡quién sabe si algo más!
A eso le llamo yo, un despertar feliz. Ves, no es tan difícil conquistar a la preciosa y soñada Felicidad. Bonito nombre, ¿verdad?
Y, no se te ocurra preguntarme si aún sigo soñando, porque si así fuera, ¡ni loco! quiero despertar ahora que abrazo, bajo las cálidas sábanas de mi cama, a la chica más bella y seductora que siempre había deseado, y que me adora… Felicidad.

domingo, 27 de noviembre de 2016

bajo una lluvia de estrellas


luces de neón en Laxe.bytino


22.bajo una lluvia de estrellas



Cuando creí ser invulnerable al más mínimo arañazo que dañara mi corazón de piedra forjado en granito a través del tiempo, por pasiones y desengaños, por tormentas de alegrías y tempestades de dolor; llegaron como ángeles alados, envolviendo mis ojos con su belleza, rozando mis labios con sus jugos de miel, atravesando los tímpanos de mis oídos con susurros y melodías celestiales, abrazando mi piel, acariciando mi pecho.
Fue efímero, pasajero, fugaz. Fue tan solo un instante levitando sobre las nubes. Desperté perdido, sin alegría, disipado, sin burbujas, sin gas, abrazado a las sábanas desiertas del deseo.
De repente, me sentí sumido en la más oscura penumbra, atrapado en mis deprimentes, negras, e inalcanzables ilusiones, convertido en un despojo inservible, derramado en cenizas diminutas, partículas de negro carbón que antes formaron parte de un corazón locamente enamorado.
Fallecido, enterrado de dolor y de tristeza, hoy anhelo resucitar glorioso, apasionado, embaucador, romántico, pícaro… besando tus labios con lujuria en presencia de los ángeles alados y… bajo una lluvia de estrellas.

viernes, 25 de noviembre de 2016

es probable




camino de luz.bytino


20. es probable



Si consiguiéramos convencer al viento de que fuera siempre brisa. Al sol de que sus poderosos rayos no quemaran los desiertos. A nosotros mismos de aplacar nuestros deseos y nuestras ansias para hacer que el planeta fuera siempre un remanso de paz, ¿sería este un lugar más agradable? Quizás. Es probable.
Todos alguna vez hemos pensado en cómo hacer que la vida fuera un poco más alegre y llevadera, cambiando cosas, de esas de las que a alguien de nuestra propia especie se le ocurrió hacer, para que fuesen más bien enrevesadas, equivocadas, para complicarlo todo un poquito más. Yo pienso (sí, a veces pienso), que eso debería de ser así, pero el de al lado, opina lo contrario y ¡no digamos los demás! Con lo cual, alcanzar una misma conclusión es como querer ganar una maratón corriendo a la pata coja. Hay tal disparidad de opiniones en las decisiones que se termina claudicando y haciendo lo de siempre, "borrón y cuenta nueva".
Decidir en una reunión de comunidad de vecinos (que en muchos casos, somos cuatro gatos maullando), quien se ocupa de cambiar una bombilla que se ha fundido, puede ser, en medio de un gallinero, una tarea imposible. Se empieza hablando de la bombilla y se termina poniendo verde al de arriba porque no para de tirar cosas al de abajo, del ruido al arrastrar las sillas, del volumen tan alto de la tele, de que la lavadora no se debe poner a las once de la noche, ni taladrar las paredes a las doce o montarse una "fiestecita" en el piso de madrugada.
—¿Y las colillas?, ¿quién tira las colillas en la escalera? 
—¿Pero tú de que hablas, si debes dos recibos a la comunidad? No tienes derecho a quejarte de nada.
Al final la bombilla se ha olvidado y seguirá fundida hasta la próxima reunión y el vecino de arriba, seguirá jugando a las canicas con su hijo hasta las tantas, mientras su mujer practica el “zapateáo” porque se acerca la Feria de Abril; para alegría del vecino de abajo que se come las uñas desquiciado de los nervios.
La función comunitaria nunca acaba. Nos encantan los "tejemanejes", que quiere decir algo así como "yo tejo, tu manejas y él jode todo lo que nosotros nos traíamos entre manos". Es algo complicado de descifrar, pero autentico, como la vida misma.
En cierto ocasión (y sin venir a cuento), me topé con un "casi amigo" y el muy listillo, por aquello de la amistad, no dudó ni un segundo en pedirme una cantidad de "pasta" por, según él, encontrarse en un serio aprieto.
—¿Se puede saber de qué se trata? —le pregunté.
—Verás, es algo delicado —me contestó.
—¿Y bien…? —dije yo, esperando saber más.
—Bueno, no sé cómo decírtelo. Es que... tengo... tengo una querida.
—¿Una querida?, —le respondí asombrado, como si no lo hubiera oído perfectamente.
—Pues sí. El problema es que me he excedido en los regalos y las "atenciones" y tuve que solicitar un préstamo al banco. Además, a ella le avalé en otro que pidió para la compra de un coche. El caso es que me quedé sin trabajo y no puedo hacer frente a mi préstamo y ella tampoco al suyo, por lo que me van a exigir el aval y me voy a encontrar con dos préstamos sin poder responder a ninguno de ellos.
—¡Joder amigo! ¿Y de que te van a servir los mil euros que me pides?
—De mucho, te lo aseguro. Mi mujer se ha enterado de todo y me ha puesto de "patitas" en la calle. La querida no deja de exigirme atenciones y aportaciones. Como podrás comprender, mi única salida, es "salir volando". Subirme a un avión y perderme en "la conchinchina". Pero, prometo devolvértelos. Te haré una transferencia,  te los enviaré desde donde esté; en cuanto empiece a salir a flote, claro.
El caso es que, nunca volví a ver a ninguno de los dos. Ni a él, ni a los mil euros. Pero aprendí algo de mucho más valor que el dinero que voló... aprendí, a no mear nunca fuera de tiesto. Y si por casualidad se me ocurriera,  lo haría en uno que fuera "baratito" y "sin avales". Pero pensándolo bien, mejor ni en broma, por si acaso le cojo el gustillo.
Deberíamos conseguir convencer al viento de que siempre fuera brisa. A nosotros mismos de aplacar nuestros deseos y nuestras ansias. ¿Sería éste un lugar más agradable? Quizás… es probable.

jueves, 24 de noviembre de 2016

en nuestro cielo privado




amanecer en canduas.bytino


19. en nuestro cielo privado


Ciego, deslumbrado ante los potentes rayos de luz frente a mis ojos, caigo sin fuerzas; agotado, con la boca seca, los labios pegados, la cara y los brazos quemados por el sol. Sin aliento intento arrastrarme sobre la arena. Vislumbro entre las cataratas que me ciegan, la silueta borrosa de una palmera. "¿Será un espejismo?, ¿el espejismo del delirio final?".
Centímetro a centímetro, avanzo contra el viento que con furia azota la arena, haciendo que se claven como agujas los diminutos granos en mi cara. Con los párpados cerrados, maldiciendo mi suerte, arrastrando mi propio cuerpo casi inerte, abrazo mi último suspiro de muerte.
La vida pasó en un fugaz instante. Mi más corto tiempo de felicidad vivida. "¿Por qué lo bueno es tan efímero?" Quise hacer eterno mi amor por ti, quise darte mi mundo y mi alma a cambio de tú alegría. Casi lo consigo. Bebimos juntos de las fuentes de nuestros corazones. Probamos la esencia de nuestros labios. Hicimos privado nuestro propio cielo escondido entre las nubes del Paraíso. Solo un amor como el nuestro podría regalar tanta belleza en sus miradas.
Fue ese maldito cielo de nubes oscuras y tenebrosas el que rompió el hechizo. Nuestro viaje de placer estrellado en los confines del infierno. Allí quedó tú silueta, entre el amasijo de hierros de la nave, con una sonrisa dibujada en tus labios. Solo, herido, vencido, muerto en vida, con todas esas almas viajeras rodeándome entre sus brazos de niebla, acariciando mi cara y sonriéndome entre muecas de tristeza. Muertes danzarinas a mi alrededor. "¿Por qué solo yo?".
Mis fuerzas desaparecieron entre la noche y el día. Frente a mí, mezclada con las imágenes dantescas de susurros, súplicas y gritos de terror convertidos en espectros, veo un oasis salvador. Necesito la tibieza del agua en mis manos, en mi rostro quemado, en mi cuerpo cansado y dolorido. Arañando la arena, intento avanzar arrastrándome con los codos y empujando con los dedos de mis pies descalzos. Me deslizo centímetro a centímetro y, al llegar, solo hay un espejo; un espejo de agua en el que se refleja mi cara y, también la tuya sonriéndome. Me arrodillo y acerco mi mano intentando tocarte, y te alejas de mí, desdibujada entre las ondas del agua. Caigo sin fuerzas de espaldas sobre la ardiente arena y miro al cielo encendido; también en él se dibuja tú sonrisa. Tu luz me abraza y me guía, hasta las nubes de nuestro paraíso.
Nuestro viaje será eterno. Solos tú y yo para siempre… en nuestro cielo privado.

martes, 22 de noviembre de 2016

mi historia

escenario para soñar.bytino


18. mi historia


Si cruzas la línea que separa la lucidez de la locura, perderás la cordura y convertirás tu vida restante en una inútil desfachatez andante.
Por ese motivo tan tonto, me da miedo no ser lo suficientemente lúcido y quedar atrapado en la mediocre imbecilidad de la red inalámbrica, en el vaivén táctil de las teclas entre los dedos. Pero, por otra parte, ser cuerdo permanentemente no es precisamente mi referente. Se pierde la gracia, la elegancia y lo sorprendente.
Quizás sea el motivo por el que he decidido dejarme llevar por los sentidos surgidos del momento. Unas veces olor, otras tacto, algunas olfato, en ocasiones por lo que mis pupilas observan o simplemente por los cantos de sirena que llegan danzarines alegrando mis oídos. Los sentidos frente a los sinsentidos.
Para todo hay un corto tiempo preciso, precioso, perfecto. El tiempo es corto, como la manga de un chaleco, o como el éxtasis, o como el deseo. Al comenzar las andanzas por la vida, el tiempo parece inmerso en un mar de lodo donde los pies nunca avanzan, o lo hacen tan lentamente que es desesperante el conseguir llegar al lugar o el momento deseado, a crecer unos centímetros, a afeitarse, a tener carné de identidad que refleje la mayoría de edad. Llegaremos, ¡claro que llegaremos! Una vez conseguido, el júbilo, la fuerza, la vitalidad, la juerga y jarana hasta por la mañana, parecerán no tener nunca fin.
Será una simple ilusión pasajera. Una estación sin peaje. Continuaremos nuestro frenético viaje que se diluirá con la primera cana, desde donde partirán los más bellos recuerdos de la juventud pasada, se irán forjando con rapidez meteórica los recuerdos del presente deseado y los del futuro envejecido.
Volaran los minutos, las horas, las semanas, los meses y los años. Aquello que parecía no tener pinta de acabar jamás, resultará que es, sin más, lo que siempre hemos oído: "un abrir y cerrar de ojos". Abrimos los ojos y casi sin darnos cuenta escribimos nuestra propia historia, viendo como frente a nosotros mismos cruzan como una flecha fugaz, miles de hechos acaecidos, buenos, malos o intrascendentes. Y, de repente, se cerrarán de golpe, como una pesada puerta, sin llave que nos permita volver a entrar.
Todo quedará perfectamente archivado: "Nacimiento, niñez, adolescencia, madurez, vejez y... adiós para siempre en la eternidad", como un vulgar pasajero invitado a las estrellas o a las ascuas del infierno.
¿Qué prefieres?, ¿pasear por las blancas nubes del cielo?, o tal vez, ¿el jolgorio y desenfreno sin descanso entre las llamas y la lava de las profundidades terrestres?
Me pido eso mismo que estás pensando.
No pienso convertirme en una desfachatez andante; me quedaré plantado sin cruzar la línea de la lucidez, hasta el final de… mi historia. 

lunes, 21 de noviembre de 2016

inexplicable




calor de hogar.bytino


17. inexplicable


Recordando el "por qué" de una pregunta, me enfado conmigo mismo, es un enfado cruel y perverso, malvado y malo, misterioso y embrujado. El decaimiento es total. Algo así como el resultado de una operación matemática, larga y complicada, nunca resuelta con satisfacción. Yo desde luego no me siento satisfecho de haber resuelto un dilema en su totalidad, sino todo lo contrario; si hay en mí la suma total de un resultado, únicamente es la infinita frustración e inoperancia de la solución a un "por qué".
Las peras están caras y las caras cada vez más duras de los intermediarios, no comen peras, pero ven su televisor LED-supercolor, en sillones de plumas con mando a distancia, disfrutando de una cerveza fresquita y un gran bol de palomitas. Inoperancia, impertinencia, ineficiencia, ineficacia, concurrencia a las oficinas de empleo, vueltas, más vueltas y ajetreo, que me cago que me meo de la risa que me da, tararí, tarará.
Sistemática abertura, compuesta y sin puesta perdí la apuesta, pero no importa, pronto recuperaré lo perdido y aumentaré mi cuenta bancaria. Ya soy asiduo de dos bancos en la plaza del barrio y un par o tres en la calle de la chica que hace enloquecer a mi corazón cada vez que la veo.
Incansable metamorfosis.
—¿Qué es eso?
—Quien sabe. Me salió por casualidad.
—¡Ah, ya recuerdo! Es el nombre de una antigua discoteca.
—¿De veras? Jamás lo hubiera creído.
—Y, dime... ¿Qué es una discoteca?
—Me tomas el pelo, marciano. ¡Anda ya y vete al pedo!
—¿Al pedo? ¿Crees que ligaré si voy?
¡Claro!, seguro que le gustarás a los habitantes del país de los pedos.
—¿Has estado allí alguna vez? ¿Cómo es?
—Bueno, la atmósfera es diferente a la de aquí...
Pero al final se decidió por Canarias, como casi todo buen turista.
Me traicionó el pensar en ti. Yo creí que todo sería sencillamente sencillo, pero no todo el camino es orégano y no todo el orégano es original. Sí, ya hasta en el orégano existen imitaciones. Más, propiamente dicho me callé y mi limitación fue únicamente seguir andando en silencio, sigiloso, lleno de polvo y mugriento, con la exclusiva esperanza, quizás algo soñolienta, de encontrar las gotas de lluvia que abreviaran mi suciedad.
Sé que mi pensamiento no es el único que se desvía de la cuestión, del planteamiento normal que brota de las mentes limpias de algunos seres perfectos en sus divagaciones, pero es, siempre ha sido, por mi negativa a ser pasado, antiguo o mohoso.
Dulce flor embriagada en aromas, se crió en una loma y alimentó de color a un país entero. Hizo un jardín de sus valles y montañas, de sus ríos y su cielo. Creó la atmósfera purificada, con olores tan agradables que hacían del jardín un continuo lugar de felicidad y amor. Existían toda clase de animales, infinita variedad de flores silvestres, ríos y fuentes cristalinas e incontables árboles frutales. Tal color y tal belleza eran posibles, porque en ese recóndito lugar inaccesible del Universo, no habitaba, ni jamás habitará... el ser humano.
Y así termina la historia de un “por qué” en pijama de rayas rojas, verdes, blancas y azules. Así continuó, ya que nadie supo dar una respuesta idónea, viable, crédula, ni materialmente rentable a ese “por qué”… inexplicable.