sábado, 10 de diciembre de 2016

navidad



nieve de navidad.bytino


31.navidad


Los copos de nieve caían del cielo lentamente. Desde la ventana veía como un manto blanco lo empezaba a cubrir todo, la hierba, los árboles, los tejados de las casas del pueblo… El humo de las chimeneas salía formando nubes blancas en el cielo. Calor de hogar.
Él miraba y escuchaba el chisporroteo de la leña al arder, casi hipnotizado con los amarillos, rojos y anaranjados por la danza que dibujaban las llamas. Estaba adornando un precioso árbol de Navidad. Sus padres reían gozosos y él se sentía feliz cada vez que colgaba una bola brillante en las ramas del árbol. La casa olía a dulces y sopa recién hecha. Su querida abuela era, “¡la mejor cocinera del mundo!” El corazón le latía saltarín y contento, se sentía el niño más afortunado y alegre por poder estar con las personas que más quería disfrutando la Navidad.
…Abrió sus ojos y al instante, brotaron de ellos lágrimas sin consuelo que recorrían sus mejillas. Sentado en el suelo, descalzo, harapiento, con la boca seca y hambriento, sin fuerzas para levantarse, veía caminar a la gente, sin rumbo en aquel lugar desolado. Casas derruidas, atmósfera polvorienta, dónde se mezclaban gritos de dolor, llantos y súplicas de ayuda. Madres con bebes en sus brazos y niños agarrados a sus manos o a su sucia falda mirando hacia arriba, suplicando agua y comida que les aliviara el hambre y el dolor. Caras llenas de terror y de tristeza mirando al cielo en busca de un milagro salvador. Su mirada veía un escenario de miseria en el día más hermoso del calendario.
Cerró de nuevo los ojos, apretando sus párpados para borrar esa imagen y volver a su nieve blanca.
—¡Abre los ojos! ¡Vamos despierta! ¡Agua, agua! ¡Por Dios, un poco de agua! Es solo un niño. Ya se han ido demasiadas vidas.
…Estaba frente a la chimenea. El fuego danzaba alegre entre la leña. Sus padres y sus hermanos reían. El árbol de Navidad había quedado precioso, “¡era tan bonito!”, con sus adornos y sus luces de colores parpadeando. La nieve seguía cayendo tras la ventana y su abuela gritaba:
—¡Todos a la mesa! ¡La comida de Navidad está lista! ¡Vamos, vamos, que se enfría!
Él apretaba más y más sus párpados. No quería abrir sus ojos y ver desaparecer la nieve.
...—¡Por Dios, un poco de agua! ¡Se nos va!, ¡se nos va!
Alguien con un chaleco reflectante lo sostenía entre sus brazos, lo apretaba contra su pecho y lo mecía con ternura repitiendo una y otra vez: “¡Se nos va!, ¡se nos va!”, con la cabeza agachada y las lágrimas cayendo al suelo por su impotencia ante lo inevitable.
Aquel niño se moría entre escombros y llantos de dolor, al igual que miles de niños, mujeres y ancianos, por culpa de una absurda guerra entre hermanos en muchos lugares del planeta. Imágenes que él veía a diario en las noticias y, golpeaban con tristeza su corazón.
“Hoy es un día de paz y alegría. Todos los días de nuestra vida, deberían ser como hoy para los niños”.
…De repente, sus ojos se abrieron. Se oía la música alegre de las panderetas, zambombas y villancicos. Estaban sentados a la mesa decorada con velas y adornos navideños, sonrientes y felices. Se levantó de la silla y se acercó a su abuela. La abrazó y la besó con todo su cariño.
—Te quiero abuela. Todo está delicioso.
…Los copos de nieve caían tras la ventana.

viernes, 9 de diciembre de 2016

quiero ver



sentado en la terraza.bytino


30.quiero ver


Quiero ver un campo lleno de flores, disfrutar de sus olores, de su belleza y de sus colores. Rodeado de naturaleza, en una casita de madera y de piedra, al lado de un río que baje serpenteante y cantarín, cruzando bosques de sauces y alamedas, saltando las rocas y guijarros desde las montañas nevadas que se divisan a lo lejos, hasta llegar a los prados verdes de un valle que se extiende hasta perderse en el horizonte.
…Que la música siga sonando mecida por el viento: el trinar de los pájaros, el murmullo del aire acariciando la hierba, las ramas y las hojas de los árboles, el sonido del agua limpia y cristalina de la vida en arroyos y fuentes, la partitura celestial que interpretan los animales en los montes y la música embriagadora de las olas del mar.
Quiero ver un mundo verdadero, en el que solo exista la esencia de lo real y nada manche su auténtico significado; en el que  la vida y la creación desarrollen su cometido y su belleza. En el que su cielo, su tierra y sus aguas sean el lugar perfecto y hermoso para el deleite de los elegidos que nacen y viven en él, disfrutando de sus maravillas. En paz, en armonía, donde la naturaleza se extienda en el infinito, los animales vivan en libertad, siendo queridos y respetados, y los corazones puedan latir henchidos de bondad, y las manos desnudas sean las herramientas que mantengan el origen del mundo, para ser la luz que más brille en el Universo de la creación.

Allí donde nada virtual exista. Todo eso… quiero ver.

martes, 6 de diciembre de 2016

quedarme contigo para siempre




vestido de invierno.bytino



29.quedarme contigo para siempre



En un día frío de invierno como hoy, contemplando las llamas danzarinas frente a la chimenea, añoro más que nunca tu presencia, y me sumerjo en la lectura perdiéndome en las profundas aguas refrescantes de tus recuerdos. Paso las páginas del libro, sin apenas reparar en la trama: "Un corazón olvidado, abandonado, destruido, por un ser despiadado que le prometió amor eterno". Sigo leyendo pero me pierdo en los detalles: "Las lágrimas corren como ríos por las mejillas de ella, que se siente traicionada por aquél al que amó apasionada y que hoy destruye sus ilusiones pretendiendo el perdón de la traición con solo dos palabras: lo siento". Mientras, yo me envuelvo en el celofán transparente que me permite ver las imágenes borrosas de un pasado feliz y un presente siniestro en un mundo sin ventanas por las que no entra el aire ni la luz, y en el que no existe una puerta de salida.
En mi torpe deambular por las líneas inconexas de la, a veces dolorosa narración, y otras de deseos y alegrías incontenibles, fluyen a borbotones en el laberinto de mi cerebro, recuerdos de tus ojos de miel, de tu sonrisa sincera, de tus besos sabor a primavera y también de la juventud perdida. Deseo borrar de mi horizonte, el presente siniestro y abrazar el pasado feliz que tanto echo a faltar en este día, frió de invierno, que aprisiona mis neuronas contra el suelo intentando escapar del pasado entre las páginas y las líneas de una historia que no consigo enhebrar en su aguja.
Te amé hasta el infinito. Me embrujaste con tu esencia y tu sonrisa, recorrimos juntos los senderos de nuestra piel hasta conquistar, apasionados y gloriosos, los tesoros del placer más deseado. Ahora, las arrugas del tiempo, las pasiones perdidas en el torbellino arrasador de ilusiones pasadas, de sonrisas sinceras jamás olvidadas, este mismo sofá en el que estuve pegado a tu piel al calor del hogar, me impiden que retome la trama frente a mis ojos. Sigo embaucado en los recuerdos de un pasado detenido, paralizado para siempre en las imágenes que aparecen y desaparecen como reflejos desdibujados en las aguas del río donde chapoteaban nuestras sonrisas. Un tormento que es una delicia que me embruja y viaja sin parar, arañando y acariciando las arterias de mi corazón.
Te amé hasta el infinito, y hoy no quiero terminar de leer este libro arrastrándome por la historia de alegrías y tristezas que danza sin rumbo entre sus páginas, aplastado por el asfixiante tormento de tus recuerdos.
En un día frío de invierno como hoy, contemplando las llamas danzarinas frente a la chimenea, y con las añoranzas de tus caricias pegadas a la piel; mi  deseo no es otra cosa que, viajar hasta los confines del tiempo para encontrarte y… quedarme contigo para siempre.

lunes, 5 de diciembre de 2016

por el viento



ventana atlántica.bytino


28.por el viento


Si pudiera elegir un deseo que se cumpliera, elegiría ser compañero del viento por un día. Un solo día. Para ver pasar la vida apacible siendo brisa o convirtiendo un mar en calma, con su soplo, en un temible escenario rugiendo enfurecido. Seguir su estela y volar entre montañas, acompañar el curso de los ríos, danzar en mares de olas inmensas, mecer la hierba en los prados o, hacer susurrar selvas y bosques... Ver pasar el mundo frente a mis ojos en diapositivas, como álbum de bellezas y desastres sin poder detenerme para juzgarlos. El viento no se detiene. Ulula y grita, acaricia y azota. Desata su furia en huracanes de castigo, o regala su sonrisa de aire fresco. Se desliza por los senderos y rendijas de la vida y sale de ella silencioso, sin despedirse, dejando atrás historias inacabadas o relatos interminables grabados en el tiempo para continuar su camino.
Un solo día a su lado me bastaría para comprender lo dulce y lo amargo de las cosas desde lo intangible de su existencia. Se escucha y se siente, se teme y se desea. Pasa invisible, sin rostro ni expresión que lo delate. Mece las hojas y los corazones regalando ternura, o desgarra y destruye rabioso, sin compasión, orgullos desmesurados y malicias arrogantes ante la impotencia humana que cree eternas sus creaciones alucinantes y sus miserias aberrantes.
Ante el viento todo es efímero. Él marca el tiempo y el olvido, pone límites a la vida y a los sueños, borra fronteras y estados porque él es quien abraza al mundo con ternura o quien lo oprime hasta dejarlo sin aliento. Nos da el respiro o el ahogo, el suspiro o el castigo, es música celestial o ruido estruendoso que atormenta. Es el pulmón de la vida, es el beso que se desea mirando al mar con los ojos cerrados, es la caricia en la piel hasta el final del camino deseado. Hoy elegiría ser compañero del viento por un día y hacer respirar al mundo en la calma que ha perdido. 
Somos viajeros del tiempo cargados de sueños y deseos fugaces transformados en tormentos, y enterrados para siempre... por el viento.

sábado, 3 de diciembre de 2016

me callo



luz, olas y arena, al amanecer.bytino



27.me callo


Tropiezo, pero no caigo. Me tambaleo y a trompicones recobro mi estabilidad. Oigo y veo tantas cosas últimamente, que es imposible desenredarlas de mi sobrecargado circuito cerebral. ¿Será que me siento transportado a otra dimensión galáctica? Es imposible absorber tanta información basura. La decadencia dialéctica en las ondas o en la imprenta es tan evidente y patente, que el disco duro de octava generación que transporta mi cabeza, no consigue captar signos de vida inteligente en ese tipo de gente.
Exceso de palabras que suenan muy parecido al sonido que emiten un rebaño de cabras. Hablan sin descanso exhibiendo eufóricos sus razones sin discusión; pero discuten, discuten sin parar y todos creen tener la verdad incontestable en sus palabras. Cualquier cosa es útil para no callar. Bla, bla, bla, bla, bla...
Mis ojos reciben las imágenes y los tímpanos de mis oídos enloquecen con los sonidos distorsionados, de quienes razonan la sinrazón sosteniendo sus opiniones incesantes con sus lenguas y cuerdas vocales cantarinas, que llegan como bancos de sardinas a los confines del océano de mi cerebro. Es él quien ordena a mis pies caminar más deprisa para alejarme y buscar la suave brisa que aleje y haga callar las interminables voces que lo condenan al silencio y lo convierten en preso mudo de la ignorancia estruendosa.
Paz y sosiego. El que mucho habla, mucho se equivoca. El circuito de mi cerebro convertido en crítico insonoro de sus deseos: ¿Cuándo comenzó a transformarse la palabra en la soga del verdugo que ahoga la inteligencia? ¿Fue la imprenta? ¿Fue la radio? ¿Fue el teléfono? ¿Fue la tele? Fuese lo que fuese es una carcoma destructora que no cesa. Nada detendrá la tempestad de palabras que salen huracanadas de cientos de millones de gargantas que, como ejército de hormigas convertido en marabunta, arrasa todo a su paso, sin piedad ni compasión alguna, a los ruegos y preguntas de quienes reclaman un segundo de silencio.
—¡Dígame!
—¡Hola de nuevo!
—¡Ah, eres tú otra vez!
—Sí, soy yo. ¿Cómo te fue ayer?
—Pues...
—Aquí está diluviando. ¿Qué tal el tiempo por ahí?...
Los minutos pasan sumando y sumando, inexistentes, con el teléfono móvil pegado a la oreja, hablando sin parar: del tiempo, de política, de la familia, del trabajo, de los amigos, de los vecinos, de chicas, de chicos, de estudios, de fútbol... cualquier tema es válido. No importa. ¡Habla!. La factura de este mes será de incrédula ruina escandalosa para unos, y de voluminoso aumento desorbitado de facturación para otros.
La tempestad de palabras viajeras por las ondas, impersonales y de pago, sigue su curso imparable en todas las formas, idiomas y rincones del planeta. El volumen de información sin ton ni son crece y crece y... crece. Los circuitos de mi cerebro mudo, echan humo, y las raíces de mi pelo se queman bajo el cuero cabelludo... “Mejor me raparé al cero”. “Un puñado de pelos chamuscados no queda nada estético”.
Me convierto en silencio y... me callo.

viernes, 2 de diciembre de 2016

la eternidad del Universo




un paraíso terrenal.bytino


26.la eternidad del Universo



Aquella luz bajaba del cielo como bruma que aparece de repente. Sentado, con la espalda apoyada en las piedras del puente, contemplaba asombrado, como la luz se acercaba lentamente hacia él. Ese lugar oscuro, apartado de la ciudad, donde solo podían verse las lucecitas en movimiento de una alejada autopista, ahora se convertía en el lugar más iluminado del planeta. Era como si empezara la función del mayor espectáculo del mundo en el teatro de los sueños y él fuera el artista principal de la obra. Todos los focos y las miradas estaban pendientes de su aparición en el escenario.
Hacía meses que había tenido que abandonar la habitación que ocupaba en una pensión de mala muerte. El motivo no fue otro que la falta de dinero. No pudo pagar el alquiler desde hacía varios meses. Su vida se convirtió en un mundo de desesperación que no podía ir peor. Abandonado por su mujer y sus continuos caprichos, sin poder mantener el ritmo de gastos en su casa, los de su mujer y los de sus dos hijas mayores de edad, que no tenían ninguna intención de emanciparse y mucho menos de trabajar, sino todo lo contrario, vivir de su esfuerzo y "a la sopa boba". Los gastos no paraban de acumularse: coche, seguros, hipoteca... imposibles de soportar después de un año sin empleo.
Ahora se encontraba allí, bajo unos cartones para protegerse del frío en esa noche gélida de invierno. Su casa convertida en un rincón bajo un puente. Sus pertenencias, la ropa vieja que llevaba puesta y unos zapatos con la suela desgastada que hacían que sus pies siempre estuvieran helados. Los bolsillos vacíos y por compañía los roedores y animalitos nocturnos que acostumbrados a su presencia, hacía tiempo que habían dejado de olisquear y curiosear entre los cartones que le protegían del frío.
Siempre fue un hombre alegre, con ganas de vivir, querido por todos los que le conocían. Una persona amable y positiva, dispuesto a ayudar cuando se le necesitaba. Pero esos momentos habían desaparecido en la lejanía. Conoció la tristeza, la más profunda, la que más duele, la del rechazo y el olvido. Su vida ahora era un simple agujero negro de interminable caída.
Tuvo que taparse los ojos con las manos para evitar aquella luz que le cegaba. Intentó ver algo entre las rendijas de sus dedos. No consiguió ver otra cosa que la intensa luz que caía sobre él. Lo que si notó es que su cuerpo perdía la gravidez; flotaba. Los cartones que le cubrían cayeron hacia los lados mientras se elevaba inmerso en la luz que lo inundaba todo. Subía más y más. Creyó estar soñando, o tal vez que su triste vida había terminado por fin.
Tras un instante interminable, entre el miedo y la esperanza, oyó cerrarse las puertas. Ante él un cielo inmenso de tenues azules, nubes blancas de algodón y millones de estrellas brillando como luciérnagas, salpicaban ese cielo hasta perderse en el horizonte de su visión. Casi sin darse cuenta, la luz se convirtió en claridad. Se vio rodeado de seres transparentes donde todo parecía una caricia incesante. Sus voces eran susurros, dulces susurros. El blanco y azul inmaculado del lugar, se fundía en la transparencia de los seres que le hacían sentirse tan bien.
Ya no recordaba nada de su pasado, era como si nunca hubiera perdido su casa y su familia. Esos seres le rodeaban con sus tiernas caricias y sus dulces voces. Esa era su casa y su familia, era su paz y su descanso ¡Sí! pensaba: "mi descanso eterno".
Al fin pudo oír con claridad los susurros.
—"No temas nada, eres un alma buena y pura. Tu cuerpo mortal descansa en la tierra. Ven con nosotros. Te espera… "la eternidad del Universo".