miércoles, 4 de enero de 2017

añoro el sosiego y la calma


bruma navideña.bytino


32.añoro el sosiego y la calma


Tanta palabrería absurda daña mis oídos que no encuentran el silencio y la calma en ninguna parte. Tanta sapiencia ilimitada e hiperactiva, sobrepasa con creces mi aprendizaje sosegado y sin prisas. Llegan sin cesar oleadas de información (casi siempre para sembrar el horror o la pena), con imagen y sonido, distorsionada, adictiva, amable, corrosiva, malvada, destructiva, sincera, triste, cruel, apenada, lasciva… a mi simple e  intrascendente vida. No alcanzo a entender el porqué de las ansias obsesivas por la fama, la belleza, la riqueza y el poder, en este mundo humano sin sentido, que camina a ninguna parte, o tal vez, al abismo de su inminente extinción; sin detenerse a observar ni un solo instante, la esencia pura del lugar en el que habitan.
Ejércitos de humanidad, robotizados al antojo de unos líderes sin alma, para construir sus imperios, o almacenar sus fortunas en paraísos fiscales cotizando siempre al alza; esos que impregnan en los oídos de dóciles y soñadores, la hipnosis de la lengua, la historia, la cultura, la tierra… y, no dudan en emplear el incontestable poder de las armas de destrucción masiva o, de las que matan en silencio, sin una simple, insignificante, y letal bala; a otros ejércitos de espectros inofensivos, mucho más numerosos, tan humanos como los otros, viviendo en su infinito delirio  de tristeza y de pobreza, en el que se han visto abocados, obligados por la humanidad robotizada de líderes perecederos con fecha de caducidad pero, con el poder de la hipnosis en sus ojos, la sapiencia hiperactiva en sus cerebros, y las armas destructivas en sus manos, para conseguir las riquezas ocultas de esos corazones inofensivos, y hacer que mueran, olvidados e ignorados, en su propia tierra de riquezas incomestibles, lamiéndose los mocos y comidos por las moscas.
Y así, los insensibles encantadores de la debilidad humana, saciarán el hambre de los incontables medios de comunicación que alardearán de noticias e imágenes exclusivas las veinticuatro horas del día, para sembrar de mentiras y promesas absurdas de sobremesa, al ejército imperial robotizado, y dañar mis oídos que no encuentran el camino del silencio en ninguna parte con tanta palabrería dulce y pastosa, intentado conseguir mi atención, mi voto, mi dinero, mi voluntad, y todos mis datos personales para desnudarme ante el mundo, aireando sin sonrojo, hasta mis más íntimos sueños.
Hipnotizado, e idiotizado… añoro el sosiego y la calma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario