lunes, 21 de noviembre de 2016

inexplicable




calor de hogar.bytino


17. inexplicable


Recordando el "por qué" de una pregunta, me enfado conmigo mismo, es un enfado cruel y perverso, malvado y malo, misterioso y embrujado. El decaimiento es total. Algo así como el resultado de una operación matemática, larga y complicada, nunca resuelta con satisfacción. Yo desde luego no me siento satisfecho de haber resuelto un dilema en su totalidad, sino todo lo contrario; si hay en mí la suma total de un resultado, únicamente es la infinita frustración e inoperancia de la solución a un "por qué".
Las peras están caras y las caras cada vez más duras de los intermediarios, no comen peras, pero ven su televisor LED-supercolor, en sillones de plumas con mando a distancia, disfrutando de una cerveza fresquita y un gran bol de palomitas. Inoperancia, impertinencia, ineficiencia, ineficacia, concurrencia a las oficinas de empleo, vueltas, más vueltas y ajetreo, que me cago que me meo de la risa que me da, tararí, tarará.
Sistemática abertura, compuesta y sin puesta perdí la apuesta, pero no importa, pronto recuperaré lo perdido y aumentaré mi cuenta bancaria. Ya soy asiduo de dos bancos en la plaza del barrio y un par o tres en la calle de la chica que hace enloquecer a mi corazón cada vez que la veo.
Incansable metamorfosis.
—¿Qué es eso?
—Quien sabe. Me salió por casualidad.
—¡Ah, ya recuerdo! Es el nombre de una antigua discoteca.
—¿De veras? Jamás lo hubiera creído.
—Y, dime... ¿Qué es una discoteca?
—Me tomas el pelo, marciano. ¡Anda ya y vete al pedo!
—¿Al pedo? ¿Crees que ligaré si voy?
¡Claro!, seguro que le gustarás a los habitantes del país de los pedos.
—¿Has estado allí alguna vez? ¿Cómo es?
—Bueno, la atmósfera es diferente a la de aquí...
Pero al final se decidió por Canarias, como casi todo buen turista.
Me traicionó el pensar en ti. Yo creí que todo sería sencillamente sencillo, pero no todo el camino es orégano y no todo el orégano es original. Sí, ya hasta en el orégano existen imitaciones. Más, propiamente dicho me callé y mi limitación fue únicamente seguir andando en silencio, sigiloso, lleno de polvo y mugriento, con la exclusiva esperanza, quizás algo soñolienta, de encontrar las gotas de lluvia que abreviaran mi suciedad.
Sé que mi pensamiento no es el único que se desvía de la cuestión, del planteamiento normal que brota de las mentes limpias de algunos seres perfectos en sus divagaciones, pero es, siempre ha sido, por mi negativa a ser pasado, antiguo o mohoso.
Dulce flor embriagada en aromas, se crió en una loma y alimentó de color a un país entero. Hizo un jardín de sus valles y montañas, de sus ríos y su cielo. Creó la atmósfera purificada, con olores tan agradables que hacían del jardín un continuo lugar de felicidad y amor. Existían toda clase de animales, infinita variedad de flores silvestres, ríos y fuentes cristalinas e incontables árboles frutales. Tal color y tal belleza eran posibles, porque en ese recóndito lugar inaccesible del Universo, no habitaba, ni jamás habitará... el ser humano.
Y así termina la historia de un “por qué” en pijama de rayas rojas, verdes, blancas y azules. Así continuó, ya que nadie supo dar una respuesta idónea, viable, crédula, ni materialmente rentable a ese “por qué”… inexplicable.

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