calor de hogar.bytino
17. inexplicable
Recordando
el "por qué" de una pregunta, me enfado conmigo mismo, es un enfado
cruel y perverso, malvado y malo, misterioso y embrujado. El decaimiento es
total. Algo así como el resultado de una operación matemática, larga y
complicada, nunca resuelta con satisfacción. Yo desde luego no me siento
satisfecho de haber resuelto un dilema en su totalidad, sino todo lo contrario;
si hay en mí la suma total de un resultado, únicamente es la infinita frustración
e inoperancia de la solución a un "por qué".
Las
peras están caras y las caras cada vez más duras de los intermediarios, no
comen peras, pero ven su televisor LED-supercolor, en sillones de plumas con
mando a distancia, disfrutando de una cerveza fresquita y un gran bol de
palomitas. Inoperancia, impertinencia, ineficiencia, ineficacia, concurrencia a
las oficinas de empleo, vueltas, más vueltas y ajetreo, que me cago que me meo
de la risa que me da, tararí, tarará.
Sistemática
abertura, compuesta y sin puesta perdí la apuesta, pero no importa, pronto
recuperaré lo perdido y aumentaré mi cuenta bancaria. Ya soy asiduo de dos
bancos en la plaza del barrio y un par o tres en la calle de la chica que hace
enloquecer a mi corazón cada vez que la veo.
Incansable
metamorfosis.
—¿Qué
es eso?
—Quien
sabe. Me salió por casualidad.
—¡Ah,
ya recuerdo! Es el nombre de una antigua discoteca.
—¿De
veras? Jamás lo hubiera creído.
—Y,
dime... ¿Qué es una discoteca?
—Me
tomas el pelo, marciano. ¡Anda ya y vete al pedo!
—¿Al
pedo? ¿Crees que ligaré si voy?
—¡Claro!, seguro que le gustarás a los
habitantes del país de los pedos.
—¿Has
estado allí alguna vez? ¿Cómo es?
—Bueno,
la atmósfera es diferente a la de aquí...
Pero
al final se decidió por Canarias, como casi todo buen turista.
Me
traicionó el pensar en ti. Yo creí que todo sería sencillamente sencillo, pero
no todo el camino es orégano y no todo el orégano es original. Sí, ya hasta en
el orégano existen imitaciones. Más, propiamente dicho me callé y mi limitación
fue únicamente seguir andando en silencio, sigiloso, lleno de polvo y
mugriento, con la exclusiva esperanza, quizás algo soñolienta, de encontrar las
gotas de lluvia que abreviaran mi suciedad.
Sé
que mi pensamiento no es el único que se desvía de la cuestión, del
planteamiento normal que brota de las mentes limpias de algunos seres perfectos
en sus divagaciones, pero es, siempre ha sido, por mi negativa a ser pasado,
antiguo o mohoso.
Dulce
flor embriagada en aromas, se crió en una loma y alimentó de color a un país
entero. Hizo un jardín de sus valles y montañas, de sus ríos y su cielo. Creó
la atmósfera purificada, con olores tan agradables que hacían del jardín un
continuo lugar de felicidad y amor. Existían toda clase de animales, infinita
variedad de flores silvestres, ríos y fuentes cristalinas e incontables árboles
frutales. Tal color y tal belleza eran posibles, porque en ese recóndito lugar
inaccesible del Universo, no habitaba, ni jamás habitará... el ser humano.
Y así termina la
historia de un “por qué” en pijama de rayas rojas, verdes, blancas y azules.
Así continuó, ya que nadie supo dar una respuesta idónea, viable, crédula, ni
materialmente rentable a ese “por qué”… inexplicable.
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