viernes, 4 de noviembre de 2016

acabar con el mal



camino a la ria. by tino


2. acabar con el mal


…Y esa razón irracional que no puede razonarse como la razón, indica que, tenemos razón.
Yo la tengo, a pesar de mi dialéctica muchas veces enrevesada, trasgresora, ininteligible, guasona y, hasta carente de traducción en ocasiones.
Mis razonamientos son simples aspavientos intentando apartar de mi lado, muchas de las cosas que he escuchado, que veo, y que he vivido a lo largo de mi vida, intentando ser uno de esos buenos y mansos personajes que aún existen, frente a las maldades de mis congéneres, alejados de la verdad divina en la que fuimos creados para aportar nuestra tenue luz al regalo que se nos hizo: el Paraíso Terrenal.
Y es que, desde nuestra aparición en la Tierra, no hemos hecho otra cosa, que gastar sin miramientos, a manos llenas, nuestras propias energías y las del mundo que nos acoge, intentando conseguir algo para nosotros mismos, sin importarnos el mal, o el daño que con ello, podamos hacer al entorno que habitamos, o a nuestros semejantes. Poco a poco se apaga el brillo con el que fuimos creados, engullidos por las arenas movedizas de nuestros oscuros cerebros.
Al contrario de lo que muchos pregonan sin vergüenza y sin rubor, aireando sus maldades; los medios nunca justifican el fin, sino es para conseguir una sonrisa o la felicidad de quien la necesita.
Insistimos machacones en  descubrir el más allá, en pos de la vida eterna o la verdad divina; cuando aquí, en este nuestro Paraíso al que nos empeñamos en convertirlo en escombros, no conseguimos descubrirnos a nosotros mismos. Nos sentimos indefensos ante el dolor, sin encontrar la fórmula milagrosa para hacer que cesen las guerras, el dolor, la tristeza, ni las muertes  sangrantes y violentas sin sentido que vemos frente a nosotros a todas horas. Esa, es la sinrazón de las dos fuerzas que combaten enfurecidas en nosotros mismos, enfrentadas desde el principio de los tiempos.
Aislando y enterrando para siempre a la codicia y a las ansias, abriremos nuestras puertas y ventanas, a la bondad y a la paz.

Pensemos en la sencillez y lo hermoso de todo aquello que nos rodea, con las manos tendidas, sin armas, con la palabra y los brazos abiertos. Será nuestra razón irracional que nos dará la razón para… acabar con el mal.

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