camariñas.fiesta en el mar. by tino
8. amarre para el barco
Después de
ímprobos esfuerzos, y tras unas decenas de años persiguiéndolo, por fin lo he
conseguido. Me siento una persona madura, a punto de terminar el proyecto de
carrera de mi vida vivida, y con todas las muescas necesarias de una persona longeva,
marcadas en mi piel, por las batallas ganadas al desaliento. Vencí a las
tentaciones, a los deseos inconfesables, a las maldades deseables y al odio
hacia quienes te cierran las puertas de las ilusiones destrozándote las
narices; esos que, a lo largo del sigiloso e imparable tiempo, te exprimen como
a un limón hasta dejarte en una cáscara cítrica inservible que, con algo de
suerte, terminará en el contenedor marrón de los desperdicios orgánicos. Pero
vencí, y aquí estoy; exprimido y agotado recuperándome de los parásitos que
succionaron mis esencias.
A pesar de los pesares, siempre fui poco de bares,
nunca creí en el hombre del saco, ni jamás probé el tabaco. Quizás por eso,
algunos de halago fácil, me suelen decir que parezco más joven, ¿será verdad o,
lo dirán por quedar bien? Soñé con ser millonario; un buen coche, la cartera
bien repleta, una bonita casa con vistas al mar (con barco incluido,
naturalmente), y una preciosa chica que, al verla, me hiciera temblar de
excitación… pero, de todo eso, solo quedó el sueño desfallecido sin hacerse
realidad en el baúl del olvido. Aun así, he llegado; con mi poco pelo gris y algo arrugado, a un paso
del futuro, sin añorar el viejo y lejano pasado. Porque lo pasado, pasado está
y nunca volverá, por mucho que lo recordemos o lo añoremos como a una vieja
canción. No importa, seguro que es cosa del pelo gris y de las arrugas. Las
cosas se olvidan, y las canciones pasan de moda. Mi cerebro solo conserva,
recuerdos de gran reserva en sus bodegas añejas; lo demás es intranscendente,
momentos que pasaron de repente, y que solo sirvieron para hacer que los días
parecieran siglos esperando la llegada de una fecha: vacaciones de verano o de
navidad, una cita con el amor de tu vida,
la boda con esa chica, el nacimiento de un hijo, su bautizo, el estreno de
cualquier cosa o casa… todas esas ilusiones que nos hacen pensar, que nunca
llegará el día; pero llega, ¡claro que llega!
Esfuerzos ímprobos hasta alcanzar el hoy mismo, con
vistas a un futuro imprevisible, sin la esencia de la juventud eterna en el
frasco, y sin casa con vistas al mar, ni… amarre para el barco.
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