sábado, 19 de noviembre de 2016

poderosas



taboido.piquiti.bytino


16. poderosas


Un día me dijo: "Me gustaría ser una estrella brillante como las de ahí arriba".
—Pero... si tú ya eres la estrella que más brilla aquí abajo. —Le contesté.
—¡Déjate de tonterías! Aquí solo brillo para ti. Allí brillaría para el Universo y el mundo entero podría contemplar mi resplandor y mi belleza.
—Tu cabecita sigue tan llena de pájaros como cuando te conocí. Eres adorable, por eso me gustas. Lo terrenal es muy poco para ti. Cada vez estoy más convencido, que viniste a La Tierra desde un planeta lejano para alegrar mi existencia. Nunca te enfadas, siempre sonríes, me cuentas historias asombrosas de tu imaginación viajera por los confines de las galaxias y me haces sentir un extraño en este mundo simplón donde las neuronas del cerebro se sustituyen por un material amorfo, sintético, frío y tétrico llamado "chip". Dime entonces, ¿por qué quieres que estos degenerados insensibles a su propio pensamiento, contemplen tu resplandor y tu belleza ahí arriba?
—Muy sencillo. Es un poco egoísta por mi parte, pero es que, aun siendo como somos, los seres más fuertes e inteligentes del planeta, me gustaría llamar la atención y no pasar desapercibida; ignorada por los todopoderosos que nos observan desde arriba, como si fuéramos insignificantes "bichitos" a los que se puede eliminar con un simple pisotón. ¡Y no me digas que no piensas lo mismo que yo!
—No olvides que en lo pequeño y diminuto está la esencia de la vida. Pero, visto así, no puedo negar que tu deseo es loable, exótico y hasta envidiable. No sé cómo lo haces, pero siempre me convences. Ahora, también yo tendré que soñar con ser una estrella brillante, como las de ahí arriba.
Dicho esto, nos miramos con ternura, subimos a una hoja seca al lado del río, la deslizamos hasta el agua, y nos dispusimos a cruzarlo, junto a todo un ejército subido a miles de hojas secas que nos acompañaban en busca de más comida para almacenar en nuestro nido durante el largo y duro invierno. A nosotras, nunca nos faltará el alimento. Eso lo saben muy bien las estrellas, porque las hormigas somos soñadoras, incansables y… poderosas.

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