area das vacas. cabana. by tino
6. iluso y curioso
Hablemos de ti. ¿Quién crees que eres? Yo te lo
diré: Eres, uno más entre la multitud, impaciente por llegar a alguna parte
para conseguir recibir lo que te toca de ese que parte y reparte, y siempre se
lleva la mejor parte de lo que crees que comparte. Es lo que me digo a mi mismo
muchas veces. Mis aspiraciones son las de una persona corriente a la que
atropellan las palabras y sus enigmas, lentamente, a ritmo de canción romántica.
Aspiro a ser amado tanto como, lo que mi corazón ama a la persona por la que
late con deseos lujuriosos y apasionados. Aspiro a llegar al lugar de mis
sueños, tumbado en una hamaca, donde solo existen la paz, la belleza, y la
cerveza. Aspiro a conocer los secretos sin hipótesis absurdas, físicas y
metafísicas, que me den respuestas razonadas y creíbles a preguntas curiosas de
un montón de cosas: ¿Quiénes levantaron las pirámides y esfinges de Egipto?
¿Quiénes construyeron el Machu Picchu? ¿Por qué? y, ¿para qué? Piedras que
pesan cincuenta toneladas o más, y que encajan a la perfección unas con otras,
en épocas en las que, ni en sueños, existió una grúa o, maquinaria pesada alguna
que lo hiciera posible; en lugares donde los cientos de miles de esos bloques
inmensos de piedra empleados en las construcciones a más de dos mil quinientos
metros de altura o, en pleno desierto de arena,
se supone que no llovieron del cielo, ¿o sí?
La ignorancia hace débil a las personas. Aspiro a
ser más listo para ser más fuerte y, sin embargo, los listos de hoy en día; los
de la imparable tecnología, me lo ponen difícil. Sus inventos, me convierten en
un adicto, repetitivo y vulgar toca-teclas atrapado en un cerebro empachado y
casi ahogado en un pozo de información, incapaz de responder a preguntas sencillas y
cotidianas, sin tener que pasar por el dios brujo hipnotizador de la sapiencia en
decadencia mundana frente a una pantalla de led cualquiera.
No es fácil entender según qué cosas, cuando algo
tan simple como una mariposa, no ha cambiado gran cosa en sus miles de años de
existencia, manteniendo su grácil vuelo, sus costumbres, y su elegancia,
pululando entre las flores.
Creo que la sencillez y la belleza natural perenne
que nos rodea en la vida cotidiana; paseando por el campo, sentados en un
acantilado mirando al mar, o tumbados en la hierba al anochecer contemplando
las estrellas, siempre se alzará triunfadora, ante la voracidad de creadores de
sueños de diseño caducos amontonados en un chip controlado por satélite.
Pero… hablemos de
ti. ¿Quién crees que eres? ¿Un sabelotodo ilustrado en posesión de la verdad?
Yo te lo diré: eres un iluso curioso que, como grácil mariposa pululando entre
las flores, no ha cambiado gran cosa. Eso me digo a mi mismo, muchas veces.
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