viernes, 4 de noviembre de 2016

iluso y curioso



area das vacas. cabana. by tino


6. iluso y curioso


Hablemos de ti. ¿Quién crees que eres? Yo te lo diré: Eres, uno más entre la multitud, impaciente por llegar a alguna parte para conseguir recibir lo que te toca de ese que parte y reparte, y siempre se lleva la mejor parte de lo que crees que comparte. Es lo que me digo a mi mismo muchas veces. Mis aspiraciones son las de una persona corriente a la que atropellan las palabras y sus enigmas, lentamente, a ritmo de canción romántica. Aspiro a ser amado tanto como, lo que mi corazón ama a la persona por la que late con deseos lujuriosos y apasionados. Aspiro a llegar al lugar de mis sueños, tumbado en una hamaca, donde solo existen la paz, la belleza, y la cerveza. Aspiro a conocer los secretos sin hipótesis absurdas, físicas y metafísicas, que me den respuestas razonadas y creíbles a preguntas curiosas de un montón de cosas: ¿Quiénes levantaron las pirámides y esfinges de Egipto? ¿Quiénes construyeron el Machu Picchu? ¿Por qué? y, ¿para qué? Piedras que pesan cincuenta toneladas o más, y que encajan a la perfección unas con otras, en épocas en las que, ni en sueños, existió una grúa o, maquinaria pesada alguna que lo hiciera posible; en lugares donde los cientos de miles de esos bloques inmensos de piedra empleados en las construcciones a más de dos mil quinientos metros de altura o, en pleno desierto de arena,  se supone que no llovieron del cielo, ¿o sí?
La ignorancia hace débil a las personas. Aspiro a ser más listo para ser más fuerte y, sin embargo, los listos de hoy en día; los de la imparable tecnología, me lo ponen difícil. Sus inventos, me convierten en un adicto, repetitivo y vulgar toca-teclas atrapado en un cerebro empachado y casi ahogado en un pozo de información, incapaz  de responder a preguntas sencillas y cotidianas, sin tener que pasar por el dios brujo hipnotizador de la sapiencia en decadencia mundana frente a una pantalla de led cualquiera.
No es fácil entender según qué cosas, cuando algo tan simple como una mariposa, no ha cambiado gran cosa en sus miles de años de existencia, manteniendo su grácil vuelo, sus costumbres, y su elegancia, pululando entre las flores.
Creo que la sencillez y la belleza natural perenne que nos rodea en la vida cotidiana; paseando por el campo, sentados en un acantilado mirando al mar, o tumbados en la hierba al anochecer contemplando las estrellas, siempre se alzará triunfadora, ante la voracidad de creadores de sueños de diseño caducos amontonados en un chip controlado por satélite.
Pero… hablemos de ti. ¿Quién crees que eres? ¿Un sabelotodo ilustrado en posesión de la verdad? Yo te lo diré: eres un iluso curioso que, como grácil mariposa pululando entre las flores, no ha cambiado gran cosa. Eso me digo a mi mismo, muchas veces. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario