lunes, 7 de noviembre de 2016

volver a adorarte



desde la ermita de Laxe. by tino


9. volver a adorarte


Cuando te miro mis ojos se inundan de belleza, no es un halago, te lo aseguro, es este loco corazón mío que solo late por ti. A mí alrededor todo pasa insignificante, como si nada existiera. El mundo se ha detenido. Mi mundo no existe si tú no estás. Eso es lo que me pasa; te perdí y no te encuentro y ahora deambulo por las calles oscuras de mi cerebro intentando que la luz inunde esa sombra que ciega mis ojos, para poder llenarlos de nuevo con el resplandor de tu belleza.
Si paso un minuto más sin verte, es posible que te olvide y eso sería tan terrible que no podría resistirlo mi débil y maltratado pensamiento que anhela tu presencia en sus arenas movedizas. Necesito cruzarme de nuevo en tu camino o que el destino coincida y se encuentren nuestras miradas frente al mar, y disfrutar al contemplar tu preciosa silueta. Solo así sabrás, porque lo leerás en las retinas de mis ojos, que jamás existirá nadie que te quiera y te desee, de forma tan sincera como yo te quiero y te deseo.
"Te quiero". Dos palabras que, de tan manoseadas, casi suenan vulgares, pero que encierran en ellas un río desbordado de sentimientos sinceros; de latidos en el pecho que explosionan tan sonoros como truenos de tormenta gritando pasiones, pidiendo ternura, llorando alegrías, soñando deseos, viviendo emociones.
Cuando te miro mis ojos se inundan de belleza. ¡Déjame que te encuentre y te mire durante un instante! Me bastará para, una vez más… volver a adorarte.

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