desde la ermita de Laxe. by tino
9. volver a adorarte
Cuando te
miro mis ojos se inundan de belleza, no es un halago, te lo aseguro, es este
loco corazón mío que solo late por ti. A mí alrededor todo pasa insignificante,
como si nada existiera. El mundo se ha detenido. Mi mundo no existe si tú no
estás. Eso es lo que me pasa; te perdí y no te encuentro y ahora deambulo por
las calles oscuras de mi cerebro intentando que la luz inunde esa sombra que
ciega mis ojos, para poder llenarlos de nuevo con el resplandor de tu belleza.
Si paso un
minuto más sin verte, es posible que te olvide y eso sería tan terrible que no
podría resistirlo mi débil y maltratado pensamiento que anhela tu presencia en
sus arenas movedizas. Necesito cruzarme de nuevo en tu camino o que el destino
coincida y se encuentren nuestras miradas frente al mar, y disfrutar al
contemplar tu preciosa silueta. Solo así sabrás, porque lo leerás en las
retinas de mis ojos, que jamás existirá nadie que te quiera y te desee, de
forma tan sincera como yo te quiero y te deseo.
"Te
quiero". Dos palabras que, de tan manoseadas, casi suenan vulgares, pero
que encierran en ellas un río desbordado de sentimientos sinceros; de latidos
en el pecho que explosionan tan sonoros como truenos de tormenta gritando
pasiones, pidiendo ternura, llorando alegrías, soñando deseos, viviendo
emociones.
Cuando te miro mis ojos se inundan de belleza.
¡Déjame que te encuentre y te mire durante un instante! Me bastará para, una
vez más… volver a adorarte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario