paz y belleza.bytino
13. tomates
Tomates
rojos, tomates verdes, tomates maduros, salsa de tomate... Estaba inmerso en
mis pensamientos tomateros cuando recordé a aquel tipo en el invernadero de
tomateras, recolectando tomates sin parar y diciendo: "¡Que culpa tiene el
tomate, que se ha "criao" en una mata, de que venga un gilipollas y lo meta en una lata!".
Así es
precisamente como me siento yo en este mismo momento. Enlatado al vacío,
esperando al abrelatas que me destape para respirar un poquito de aire fresco.
Y es que,
este complejo y mundano mundo, me confunde y me entristece. Se oyen tal
cantidad de sandeces, que por mucho que se intente esconder la cabeza bajo el
ala, es imposible no oírlas, todas son igual de malas.
Es el circo
de los dimes y diretes. Está el político que promete, pero lo único que hace,
es montar su tenderete y extender la nube pestilente de sus “pedetes”. Están
las noticias de la tele, te las dan donde más duele, buenas ni una; una tras
otra, todas miserias, dolor, guerras y hambruna. Desde el lunes al domingo, sin
darte un solo respingo, hay fútbol hasta en la sopa, "pa" ver quien
gana una copa. Siempre la ganan los mismos, el resto va de comparsa, es una bonita farsa.
Yo me borro
de este circo. Necesito mis neuronas corriendo sanas y alegres por las venas de
mi mente, sin aditivos externos que las disfracen de pena, ni las lleven por
caminos que pisa ganado ovino. Quiero que recorran libres los senderos más
brillantes, que piensen por ellas mismas y no por cualquier liante con
promesas malolientes. Quiero ser yo mismo, y no el vecino de enfrente.
Sueños de
princesas rotos. Corazones desgarrados por amores desalmados.
"Teenagers", tiernas y bellas criaturas al borde de la locura. El
tiempo todo lo cura, y sumando desengaños, con el paso de los días, de los
meses o los años, harán que sus corazones no sientan el menor daño. Los dulces
corazoncitos, se convertirán en acero o piedra de duro granito, y del último al
primero, se llenarán de experiencia, y antes de decir te quiero (al
que toque de la lista), repasará sus virtudes, su camisa, sus zapatos, si le
huele el aliento, si es amable, si es atento. O si es uno más del montón;
borde, creído, egoísta y un estúpido fardón.
La vida
sigue su curso. Es un curso intensivo, no paramos de aprender. Empezamos al
nacer y llegamos hasta aquí, pero seguramente, seguiremos hasta allí.
Tomates
rojos, verdes, maduros, salsa de tomate...
—Habrá que
aprender a plantar tomateras.
—¿De veras?
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