martes, 15 de noviembre de 2016

tomates




paz y belleza.bytino


13. tomates


Tomates rojos, tomates verdes, tomates maduros, salsa de tomate... Estaba inmerso en mis pensamientos tomateros cuando recordé a aquel tipo en el invernadero de tomateras, recolectando tomates sin parar y diciendo: "¡Que culpa tiene el tomate, que se ha "criao" en una mata, de que venga un gilipollas y lo meta en una lata!".
Así es precisamente como me siento yo en este mismo momento. Enlatado al vacío, esperando al abrelatas que me destape para respirar un poquito de aire fresco.
Y es que, este complejo y mundano mundo, me confunde y me entristece. Se oyen tal cantidad de sandeces, que por mucho que se intente esconder la cabeza bajo el ala, es imposible no oírlas, todas son igual de malas.
Es el circo de los dimes y diretes. Está el político que promete, pero lo único que hace, es montar su tenderete y extender la nube pestilente de sus “pedetes”. Están las noticias de la tele, te las dan donde más duele, buenas ni una; una tras otra, todas miserias, dolor, guerras y hambruna. Desde el lunes al domingo, sin darte un solo respingo, hay fútbol hasta en la sopa, "pa" ver quien gana una copa. Siempre la ganan los mismos, el resto va de comparsa, es una bonita farsa.
Yo me borro de este circo. Necesito mis neuronas corriendo sanas y alegres por las venas de mi mente, sin aditivos externos que las disfracen de pena, ni las lleven por caminos que pisa ganado ovino. Quiero que recorran libres los senderos más brillantes, que piensen por ellas mismas y no por cualquier liante con promesas malolientes. Quiero ser yo mismo, y no el vecino de enfrente.

Sueños de princesas rotos. Corazones desgarrados por amores desalmados. "Teenagers", tiernas y bellas criaturas al borde de la locura. El tiempo todo lo cura, y sumando desengaños, con el paso de los días, de los meses o los años, harán que sus corazones no sientan el menor daño. Los dulces corazoncitos, se convertirán en acero o piedra de duro granito, y del último al primero, se llenarán de experiencia, y antes de decir te quiero (al que toque de la lista), repasará sus virtudes, su camisa, sus zapatos, si le huele el aliento, si es amable, si es atento. O si es uno más del montón; borde, creído, egoísta y un estúpido fardón.
La vida sigue su curso. Es un curso intensivo, no paramos de aprender. Empezamos al nacer y llegamos hasta aquí, pero seguramente, seguiremos hasta allí.
Tomates rojos, verdes, maduros, salsa de tomate...
—Habrá que aprender a plantar tomateras.
—¿De veras?

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